domingo, abril 22, 2007

Días de sol

Supongo que el niño no tuvo en cuenta al subir que luego tendría que hacer el camino inverso.
Esta ilustración pertenece a una serie que hice para ilustrar un libro de micro-relatos.
El relato en el cual está inspirada la ilustración se llama "La montaña" de Enrique Anderson Imbert y para que todos podáis leerla aquí os la transcribo:
El niño empezó a treparse por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en su butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos y sotorriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de la cabeza, el niño no vio a nadie.
-¡ Papá, papá!- llamó a punto de llorar.
Un viento frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
-¡ Papá, papá!
El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.

1 comentario:

Diego Vidal dijo...

gracias por el recuerdo del ultimo gran maestre, e.a.i